Si tu marca depende de las personas, se rompe al primer cambio de equipo, agencia o copywriter.
En proyectos que hemos visto, el coste compuesto en 24 meses suele tener tres patas:
Un rebranding evitable se va a esa horquilla entre estrategia, web y materiales tirados.
De tu equipo recalibrando al siguiente proveedor en cada cambio.
De notoriedad acumulada que se reinician con cada nueva identidad.
No un párrafo bonito.
No adjetivos sueltos.
No maquetas con Lorem ipsum.
Color, tipografía, spacing y motion como única fuente de verdad. Componentes con estados y handoff con checksum SHA256. Tu dev pinea la versión y construye contra ella.
Cada entrega lleva audit-report y delivery-trace firmados. Si dentro de 6 meses un proveedor cambia el primario sin avisar, lo detectas en 30 segundos.
Solo logo + mini-estrategia. Para empezar a operar mientras maduras la marca.
Estrategia, visual, logo, voz, aplicaciones, auditoría. El paquete que ejecuta cualquier proveedor.
Incluye sistema visual consumible por dev. Para producto digital o si vas a trabajar con proveedor externo.
Scope (qué fases entran), sectorial (sanidad, banca, infantil suben rigor), idiomas (cobertura tipográfica + i18n).
Lo que firmas es lo que pagas. Cambios mayores = nuevo proyecto.
Tras intake recibes propuesta concreta con desglose por fase.
Formulario adaptativo, 15–45 min según ruta.
Te llegan los mínimos del briefing si falta algo.
Recibes ruta, fases, plazos, precio.
Confirmas y empezamos esa misma semana.